El amianto ha sido utilizado durante décadas en la construcción y ahora pasados los años, cuando el material se ha desgastado y superado su vida útil, es cuando se ven los problemas. En realidad, el simple hecho de que un material contenga amianto no representa automáticamente un riesgo para la salud. Siempre que esté en buen estado y no se manipule ni se deteriore, no debería suponer un problema. Sin embargo, cuando estas condiciones cambian, puede liberarse al aire en forma de fibras invisibles, y ahí es donde surgen las dudas: ¿Cuánto dura en el aire? ¿Es peligroso? ¿Qué debemos hacer si sospechamos su presencia?
¿Cómo se puede liberar al aire fibras de amianto?
El amianto, cuando está encapsulado o integrado en materiales como tejados de uralita, bajantes o depósitos, no supone un peligro inmediato siempre que se mantenga en buen estado. Sin embargo, con el paso del tiempo y bajo ciertas condiciones, puede comenzar a liberar fibras de forma espontánea o accidental.
Por lo general, estos materiales tienen una vida útil estimada entre 30 y 50 años, aunque esto varía dependiendo de factores como:
- La exposición al sol y a la lluvia.
- Cambios de temperatura extremos.
- Contaminación ambiental.
- Condiciones físicas del entorno.
Superado ese umbral, es común que empiecen a mostrar signos de desgaste: grietas, desprendimientos, descomposición superficial. En esos casos, incluso sin intervención directa, pueden liberar fibras al ambiente debido al deterioro natural del material.
Por otro lado, la manipulación directa (como taladrar, cortar, romper o mover elementos con amianto) es una de las causas más frecuentes de liberación de fibras y por eso está prohibido. Según la legislación española estos trabajos solo pueden realizarlos empresas registradas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto). Intentar manipular materiales con amianto por cuenta propia no solo es peligroso, sino también ilegal, incluso si parece un trabajo sencillo.
Hay que comentar que si por ejemplo, la uralita del tejado esta mojada, en esos casos la cantidad de fibras al aire prácticamente es inexistente. Su liberación es más notable en días con viento.
Te dejamos este post si quieres conocer y tener más información sobre la uralita.
¿Qué pasa cuando el amianto se libera al aire?
Como ya hemos dicho, cuando los materiales con amianto se alteran —ya sea por rotura, desgaste o intervención humana— pueden liberar fibras microscópicas al ambiente. Estas fibras, al ser tan ligeras, pueden permanecer suspendidas en el aire durante un periodo considerable de tiempo, especialmente en espacios cerrados y poco ventilados.
Este tipo de materiales se denomina “friable” cuando el amianto que contienen puede desmenuzarse fácilmente con la mano. Los materiales no friables (como placas de fibrocemento en buen estado) son mucho más estables, y el riesgo es bastante menor si no se manipulan o deterioran.
Esto es importante de entender porque si ves que tu amianto esta en mal estado, es decir en estado friable, significa que seguramente este vertiendo al aire un mayor número de fibras microscópicas.
En este otro post analizamos mucho más la diferencia entre amianto friable y no friable.
¿Cuánto tiempo puede estar el amianto en el aire
La duración del amianto en el aire depende de varios factores, pero lo importante es saber que:
- Las fibras pueden mantenerse en suspensión durante horas o días si no hay ventilación adecuada.
- En interiores, la falta de circulación de aire permite que estas partículas permanezcan flotando más tiempo.
- Incluso cuando se depositan sobre superficies, pueden volver a levantarse con el movimiento del aire, la limpieza o la actividad normal en la zona.
Factores que influyen:
- Tamaño y tipo de fibra: Cuanto más pequeña, más ligera y más tiempo puede permanecer suspendida.
- Condiciones ambientales: Corrientes de aire, temperatura y humedad influyen en la permanencia.
- Tipo de espacio: En exteriores, el viento ayuda a dispersar las fibras más rápidamente, aunque también puede transportarlas a otras zonas.
En términos generales, en un entorno cerrado y sin intervención profesional, las fibras podrían permanecer activas en el ambiente durante varios días, especialmente si no se realiza una limpieza especializada cuando finalizan los trabajos de retirada de amianto.
¿Es lo mismo trabajar con amianto en interiores que en exteriores?
No. La localización del material con amianto marca una gran diferencia en cómo se gestiona su retirada y en cuánto tiempo pueden permanecer las fibras en el aire. No es igual retirar una cubierta de uralita en el exterior que desmontar una bajante o un depósito en un cuarto cerrado. Las condiciones de ventilación, el espacio disponible y el tipo de material hacen que el tratamiento sea completamente distinto.
En exteriores:
Cuando el trabajo se realiza al aire libre, la ventilación natural ayuda a dispersar las fibras más rápidamente. Aunque esto no elimina el riesgo, sí reduce el tiempo en el que las fibras permanecen en suspensión. En condiciones normales, las fibras de amianto pueden mantenerse activas en el aire durante unas pocas horas, dependiendo del viento, la humedad y otros factores ambientales.
En interiores:
En espacios cerrados como cuartos de calderas, sótanos o interiores de viviendas, la falta de ventilación hace que las fibras puedan permanecer en el aire durante mucho más tiempo. Si no se realiza una intervención profesional, pueden quedar en suspensión durante días, y además tener más posibilidades de ser inhaladas por quienes accedan al espacio.
Por eso, en dMol, cuando realizamos trabajos de retirada de amianto en interiores en Madrid —especialmente si se trata de amianto friable o en mal estado—, procedemos a aislar la zona con barreras físicas y, en algunos casos, creamos presión negativa para evitar la salida de fibras al resto del edificio.
Además, una vez finalizado el trabajo, realizamos una prueba de calidad del aire. Esta prueba consiste en:
- Colocar un medidor de aire en el centro de la estancia o cerca del punto intervenido.
- Dejarlo funcionando durante un tiempo determinado para que recoja posibles partículas en suspensión.
- Enviar el filtro a un laboratorio especializado, donde se analiza con microscopía para verificar la cantidad de fibras presentes.
Solo cuando los niveles están por debajo de los umbrales legales, se da por finalizada la intervención. Esto nos permite garantizar no solo una retirada correcta, sino también un entorno seguro para volver a utilizar la zona con total tranquilidad.
¿Es peligroso el amianto en el aire?
La preocupación con el amianto radica en la inhalación de sus fibras, que pueden alojarse en los pulmones si se respiran. Pero es importante matizar:
- El riesgo está asociado a la exposición prolongada o reiterada, especialmente en entornos laborales o viviendas con materiales dañados.
- La peligrosidad depende de la cantidad de fibras en el aire, el tiempo de exposición y las condiciones de salud de la persona.
Por eso, aunque no es necesario alarmarse ante la simple presencia de materiales con amianto, sí es importante actuar con precaución si hay sospechas de deterioro o rotura.
¿Cómo saber si hay fibras de amianto en el aire?
No se puede detectar a simple vista. Las fibras de amianto no tienen olor, no se ven y no generan reacciones inmediatas. Para saber si hay amianto en suspensión, se requiere un análisis específico:
- Se utiliza un muestreo de aire mediante filtros que capturan partículas microscópicas.
- Posteriormente, se analizan en laboratorio con microscopía electrónica o técnicas especializadas de recuento.
En dMol trabajamos con laboratorios acreditados para este tipo de análisis. Si existe sospecha de liberación de amianto, lo primero es confirmar la situación mediante una evaluación profesional.
¿Qué hacer si se ha liberado amianto al aire?
La mejor respuesta es actuar con calma pero con responsabilidad. Si un material con amianto se ha roto o manipulado, lo más recomendable es:
- Evitar el acceso al área afectada.
- No intentar limpiar ni barrer, ya que eso puede dispersar las fibras.
- Contactar con una empresa especializada en el RERA, como dMol, para valorar la situación y actuar de forma segura.
Un equipo profesional podrá realizar:
- Confinamiento del área.
- Limpieza con sistemas de aspiración y filtrado (HEPA).
- Descontaminación del aire.
- Verificación posterior con mediciones.
¿Cuándo hay que preocuparse realmente?
No todos los casos requieren intervención urgente. La clave está en la condición del material:
- Si está intacto y bien instalado, puede mantenerse en su sitio bajo supervisión.
- Si presenta signos de deterioro, rotura o manipulación reciente, conviene evaluar riesgos y tomar medidas.
Por ejemplo, un tejado de uralita en una azotea que no ha sido tocada y está en buen estado no supone un riesgo inmediato. También vemos casos donde la uralita se ha desprendido en el patio de un colegio. En esos casos si actuamos con más rapidez y de urgencia.
¿Qué se puede hacer para prevenir riesgos?
- Identificar si un material contiene amianto antes de realizar reformas o demoliciones.
- No manipular por cuenta propia ningún material sospechoso.
- Consultar siempre con técnicos cualificados.
- Realizar una inspección profesional en edificios antiguos si hay sospecha de materiales con amianto.
¿Debemos preocuparnos por el amianto en el aire?
La respuesta más precisa es: depende de la situación. El amianto, cuando está en buen estado y no se altera, no representa un riesgo significativo. Sin embargo, una vez que se libera al aire, es necesario gestionarlo de forma cuidadosa y profesional para evitar problemas a medio y largo plazo.
En dMol, nos dedicamos a la retirada segura y legal de materiales con amianto, así como a la descontaminación de espacios afectados. Nuestra prioridad es la seguridad de las personas y el cumplimiento de la normativa vigente.
Si tienes dudas o sospechas sobre la presencia de amianto en tu vivienda, local o instalación industrial, cuenta con nosotros para ayudarte a resolverlas de forma clara, rápida y responsable.



