¿Qué es un depósito de uralita?
Un depósito de uralita es un tipo de recipiente fabricado con fibrocemento, un material compuesto de cemento y fibras de amianto (asbesto). Estos depósitos se utilizaban principalmente para almacenar agua, tanto potable como no potable, en edificios residenciales, industriales y agrícolas.
Los depósitos de uralita comenzaron a usarse a mediados del siglo XX debido a las ventajas que ofrecía el fibrocemento: era resistente, duradero y relativamente económico. Este material no solo se utilizaba para depósitos de agua, sino también para tejas, tuberías y otros elementos de construcción.
Sin embargo, con el tiempo, se descubrió que el amianto presente en la uralita es altamente peligroso para la salud. La inhalación de sus fibras puede causar enfermedades bastante graves sobre todo en el sistema respiratorio. Debido a estos riesgos, la fabricación y el uso de materiales con amianto fueron prohibidos en todo el mundo a finales de los años 90 y principio de los 2000.
A pesar de esta prohibición, todavía quedan muchos depósitos de uralita hoy en día en bastantes edificaciones. Aunque estos depósitos en la mayoría de los casos no estén activos, siguen representando un peligro para la salud debido a la presencia de amianto.
En dMol, recibimos numerosas solicitudes para la retirada de estos depósitos, ya que la conciencia sobre la problemática del amianto a crecido y en los edificios que tienen este elemento no se han sustituido desde su instalación original. Por tanto, es fundamental contar con profesionales cualificados para su retirada. Desde dMol queremos advertir que en España solo las empresas que pertenecen al RERA pueden eliminar amianto. dMol es una de estas empresas.
Tipos de depósitos de uralita
Los depósitos de uralita vienen en varias formas y tamaños, siendo los más comunes los depósitos cilíndricos y rectangulares, ambos equipados con tapa para proteger el contenido.
- Depósitos cilíndricos: Los depósitos cilíndricos son los más habituales y su capacidad varía desde los 100 litros hasta los 2.000 litros. Estos depósitos son preferidos por su estabilidad y facilidad de instalación en diversas estructuras. El peso de un depósito cilíndrico de 100 litros sin tapa es de aproximadamente 14 kilos. A medida que aumenta la capacidad, también lo hace el peso, llegando a los 225 kilos para un depósito de 2.000 litros sin tapa. Es importante tener en cuenta que a estos pesos se debe añadir el de las tapas correspondientes, que pueden oscilar entre los 2,5 kilos para las tapas más pequeñas y los 45 kilos para las más grandes.
- Depósitos rectangulares: Los depósitos rectangulares también son comunes y se utilizan en situaciones donde el espacio es un factor crítico, ya que pueden ser más fáciles de encajar en lugares estrechos o con formas irregulares. Un depósito rectangular de 100 litros pesa aproximadamente 23 kilos, mientras que uno de 500 litros, que es el tamaño más grande fabricado normalmente, pesa alrededor de 78 kilos. Al igual que con los depósitos cilíndricos, el peso de las tapas debe ser considerado, y estas tapas pueden variar en peso de 2,5 kilos a 45 kilos, dependiendo del tamaño del depósito.
Lugares donde suelen encontrarse estos depósitos con amianto
A continuación, hemos decidido indicar algunos de los lugares más habituales donde se hemos encontrado y retirado estos depósitos de uralita:
- Edificios residenciales: En muchas viviendas antiguas, especialmente aquellas construidas entre los años 1950 y 1980, es común encontrar depósitos de uralita en las azoteas o sótanos. Estos depósitos se utilizaban principalmente para almacenar agua potable o como parte de sistemas de recogida de agua de lluvia.
- Edificios industriales, naves y almacenes: Las fábricas, naves y plantas industriales solían utilizar depósitos de uralita para almacenar grandes volúmenes de agua o líquidos industriales. También otro uso que se hacía era para consumo interno o como parte de sistemas de protección contra incendios. Su capacidad para resistir condiciones adversas y su bajo coste los hacían ideales para estos entornos. A pesar de su obsolescencia, muchos de estos depósitos aún se encuentran en instalaciones industriales antiguas.
- Instalaciones agrícolas: En el ámbito agrícola, los depósitos de uralita eran comunes para el almacenamiento de agua para riego, abonos líquidos y otros productos agrícolas. Se pueden encontrar en granjas, invernaderos y otras instalaciones rurales.
- Instalaciones deportivas: Centros deportivos, polideportivos y otras instalaciones recreativas también adoptaron el uso de depósitos de uralita para almacenar agua para diversas necesidades, incluyendo el mantenimiento de piscinas y sistemas de riego para campos deportivos.
¿Cómo saber si el depósito de uralita tiene amianto?
Si quieres conocer si tu depósito de uralita tiene amianto uno de los factores más determinantes es la fecha de instalación del depósito. Si el depósito fue fabricado o instalado antes del año 2002, hay muchas posibilidades de que contenga amianto. En España, la fabricación y uso de materiales con amianto se prohibieron a partir de esa fecha, por lo que cualquier depósito anterior a 2002 debe ser considerado sospechoso.
Si desconoces la fecha de colocación del depósito, un método visual es, con toda la precaución del mundo, mirar su aspecto. Los depósitos de uralita que contienen amianto suelen tener una apariencia similar al cemento, con manchas blancas sobre un fondo gris. Este patrón característico es un síntoma claro de la presencia de amianto.
Por otro lado, la mejor manera de confirmar si un depósito de uralita contiene amianto es consultar con profesionales especializados. En dMol, recomendamos tomar fotografías del depósito y enviarlas a nuestra empresa de retirada de amianto. Nuestros técnicos podrán evaluar visualmente las imágenes y determinar con gran precisión si el depósito contiene amianto y en qué estado se encuentra. Si se encuentra en mal estado, es más probable que esté liberando fibras de amianto al aire, lo que aumenta significativamente el riesgo para la salud. Un depósito deteriorado es especialmente peligroso, ya que las fibras de amianto pueden ser inhaladas, provocando graves problemas respiratorios y otras enfermedades.
En caso de que se confirme la presencia de amianto y el depósito esté en mal estado, es urgente proceder a su retirada. Si tienes dudas aquí te explicamos mejor como reconocer e identificar el amianto.

¿Son los depósitos de amianto peligrosos para la salud?
Sí, los depósitos de amianto, como los de uralita, son peligrosos para la salud debido a la liberación de fibras de amianto al aire. Cuando estos depósitos se deterioran, las fibras de amianto pueden desprenderse y dispersarse en el aire, lo que representa un riesgo significativo para las personas que las inhalan.
Los depósitos de uralita tienen una vida útil limitada. Si tienen más de 30 años, es muy probable que hayan superado su periodo de funcionamiento óptimo y estén más deteriorados. Un depósito que ha superado su vida útil es más propenso a liberar fibras de amianto debido al desgaste y la degradación del material.
El peligro de los depósitos de amianto se incrementa con la exposición prolongada. Estar expuesto a fibras de amianto durante años aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el amianto. Por ello, es esencial identificar y retirar los depósitos de uralita que contienen amianto, especialmente si están en mal estado.
Para minimizar el riesgo, es crucial evitar cualquier manipulación de los depósitos de uralita sin la protección adecuada. Si sospechas que un depósito contiene amianto, lo mejor es no tocarlo y contactar con profesionales especializados en la retirada de amianto.
– ¿Qué enfermedades puede provocar el amianto?
Las fibras de amianto son extremadamente pequeñas y pueden permanecer suspendidas en el aire durante largos periodos. Cuando se inhalan, estas fibras se alojan en los pulmones y otras partes del sistema respiratorio, lo que puede provocar graves enfermedades. Las enfermedades más comunes son las siguientes:
- Asbestosis: una enfermedad pulmonar crónica que causa cicatrices en el tejido pulmonar y dificultad para respirar.
- Mesotelioma: un tipo de cáncer que afecta a la membrana que recubre los pulmones y otros órganos internos.
- Cáncer de pulmón: la inhalación de fibras de amianto aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

¿Se puede beber agua potable de un depósito de uralita?
La pregunta de si es seguro beber agua de un depósito de uralita es común, dado el conocimiento de los riesgos asociados con el amianto. La respuesta corta es sí, se puede beber agua de un depósito de uralita. Sin embargo, es importante tener en cuenta varios factores y considerar las recomendaciones de expertos.
Según un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al ingerir las fibras de amianto presentes en el agua para el consumo, parece que estas no atraviesan las paredes del tracto gastrointestinal en un número suficiente como para provocar efectos adversos locales o sistémicos. El informe cita lo siguiente:
«Al ingerir las fibras de amianto en el agua para el consumo, parece que estas no atraviesen las paredes del tracto gastrointestinal en un número suficiente como para provocar efectos adversos locales o sistémicos, esto aún es objeto de debate, pero actualmente no existe ninguna relación causal entre la exposición al amianto a través del agua consumida y el desarrollo del cáncer.»
En resumen, según la OMS, beber agua de un depósito de uralita no presenta un riesgo significativo para la salud en términos de exposición al amianto. No obstante, debido a los potenciales riesgos asociados con los depósitos en mal estado y la posible liberación de fibras, es importante mantener estos depósitos en buenas condiciones y considerar medidas preventivas adicionales.
Normativas y regulaciones sobre los depósitos de uralita
En España, la normativa sobre los depósitos de uralita y otros materiales que contienen amianto es muy estricta debido a los riesgos para la salud asociados con este material. Tiene bastantes punto y regulaciones pero vamos a resumirlo en 4 apartados que son los que creemos más importantes:
- Retirada obligatoria de depósitos en mal estado: La normativa establece que los depósitos de uralita deben ser retirados si han superado su vida útil, es decir, si se encuentran en mal estado. Generalmente, esto ocurre cuando el material que contiene amianto tiene entre 30 y 50 años. En España, prácticamente todos los materiales con amianto han superado su vida útil, lo que significa que es obligatorio retirarlos por ley para evitar riesgos para la salud.
- Reformas y demoliciones: Si se va a realizar una reforma o una demolición en una edificación que incluye un depósito de uralita, la normativa obliga a retirar dicho depósito antes de iniciar cualquier trabajo que implique su manipulación. Esta medida está diseñada para evitar la liberación de fibras de amianto al aire durante el proceso de construcción o demolición.
- Empresas autorizadas (RERA): Solo las empresas registradas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) están autorizadas para retirar amianto en España. Estas empresas tienen la capacitación y los conocimientos necesarios para elaborar un Plan de Amianto, que controla todo el proceso de retirada y manejo de materiales con amianto. Este plan debe ser aprobado por la comunidad autónoma competente antes de realizar el trabajo. Por lo tanto, si necesitas retirar un depósito de uralita, asegúrate de contratar una empresa que pertenezca al RERA. De lo contrario, las multas pueden ser elevadas tanto para la empresa ilegal que realice el trabajo como para ti como particular.
- Prohibición para particulares: En España, está prohibido que los particulares retiren materiales que contengan amianto. La retirada de amianto debe ser realizada por profesionales capacitados y autorizados para garantizar la seguridad y el cumplimiento de la normativa.

– ¿Están prohibidos los depósitos de uralita?
Desde 2002, no se permite la fabricación ni la comercialización de productos que contengan amianto en España. Esta prohibición incluye todos los tipos de amianto y se aplica a cualquier material de construcción, incluidos los depósitos de uralita. La legislación busca evitar que nuevas instalaciones de amianto continúen poniendo en riesgo la salud de las personas.
El amianto que ya estaba instalado en las edificaciones antes de la prohibición se permitió que permaneciera hasta el final de su vida útil. Sin embargo, dado que el amianto más joven instalado en España ya tiene casi 25 años, hay muchas posibilidades de que estos materiales estén en mal estado. Los materiales con amianto tienen una vida útil limitada, y el desgaste natural con el tiempo aumenta el riesgo de liberación de fibras peligrosas. Por lo tanto, aunque técnicamente no está prohibido mantener el amianto ya instalado hasta que se deteriore, en la práctica, el amianto en mal estado debe ser retirado según la normativa vigente.
Impacto medioambiental de los depósitos de uralita
Aunque las fibras de amianto liberadas al aire representan un peligro significativo, otro aspecto importante es la gestión adecuada de estos materiales al final de su vida útil.
La solución más segura y responsable para proteger el medio ambiente es llevar los depósitos de uralita con amianto a vertederos autorizados específicamente para recibir este tipo de residuos peligrosos. Estos vertederos están equipados para manejar y contener el amianto de manera que minimice cualquier riesgo de liberación de fibras al entorno. Sin embargo, en España, los vertederos autorizados para la recepción de amianto no son numerosos, lo que puede dificultar el acceso a estos servicios para algunas personas. Conoce aquí donde tirar la uralita con amianto.
Desafortunadamente, debido a la falta de información o por intentar evitar los costos asociados con la eliminación adecuada, muchas personas optan por quitar el amianto de sus propiedades de manera ilegal y abandonarlo en descampados u otras áreas no autorizadas. Este comportamiento irresponsable tiene un impacto medioambiental grave, ya que el amianto abandonado puede contaminar el suelo y el aire de la zona, poniendo en riesgo a la fauna, la flora y a cualquier persona que entre en contacto con estos residuos.
El abandono de amianto en áreas no controladas genera focos de contaminación que son difíciles de controlar y limpiar. La exposición de estos materiales a las condiciones meteorológicas puede llevar a una dispersión aún mayor de las fibras de amianto, exacerbando el problema medioambiental y aumentando los riesgos para la salud pública. Además, la limpieza de estos sitios contaminados suele ser costosa y compleja, implicando un gasto significativo para las administraciones locales y, en última instancia, para los contribuyentes.

¿Cuándo hay que retirar el depósito de fibrocemento con amianto?
Lo mejor es retirarlo cuanto antes. Es fundamental retirar estos depósitos inmediatamente para minimizar la exposición y proteger la salud de las personas que viven o trabajan cerca de ellos.
Sin duda es fundamental hacerlo si el depósito de uralita se encuentra en mal estado. Algunos signos de deterioro incluyen:
- Desgaste visible: Fisuras, grietas o fragmentos sueltos en la superficie del depósito.
- Desprendimiento de polvo: La presencia de polvo o pequeñas partículas alrededor del depósito indica que el material está liberando fibras de amianto.
- Coloración y manchas: Cambios en el color o manchas en el material pueden ser signos de deterioro.
Por otro lado, si planeas realizar una reforma en tu propiedad o necesitas manipular el depósito de fibrocemento, la normativa obliga a retirarlo. Durante las obras, el depósito podría dañarse y liberar fibras de amianto, aumentando el riesgo de exposición. La retirada debe ser realizada por profesionales capacitados y autorizados para asegurar que se siga el protocolo adecuado y se minimicen los riesgos.
¿Qué empresas pueden retirar el depósito de uralita?
Como ya hemos comentado anteriormente, solo las empresas que pertenecen al RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) están autorizadas para retirar depósitos de uralita con amianto en España. Estas empresas están capacitadas para seguir la normativa en seguridad y planificación necesaria para llevar a cabo este tipo de trabajos de forma segura y eficiente.
Las empresas registradas en el RERA deben seguir un proceso riguroso que incluye varios pasos clave para garantizar la seguridad de todos los involucrados y la correcta gestión del amianto. En primer lugar, es obligatorio que estas empresas elaboren un Plan de Amianto antes de iniciar cualquier obra de retirada. Este plan detalla cómo se manejará el amianto de manera segura y debe ser aprobado por la comunidad autónoma competente. Además, las empresas del RERA utilizan equipos de protección personal (EPP) adecuados para sus trabajadores y toman medidas para asegurar que los clientes y el entorno no se vean afectados por la liberación de fibras de amianto durante el proceso de retirada.
Una vez retirado, el amianto debe ser transportado a un vertedero autorizado que esté preparado para recibir y gestionar materiales con amianto de forma segura. Las empresas del RERA se encargan de obtener todos los permisos necesarios antes de comenzar la obra, incluyendo la aprobación del Plan de Amianto y cualquier otro permiso local requerido. Para asegurar que no haya contaminación por fibras de amianto, se realizan mediciones del ambiente antes, durante y después de la retirada, garantizando que los niveles de amianto en el aire se mantengan dentro de los límites seguros.
Si decides contratar a una empresa que no pertenece al RERA para la retirada del depósito de uralita, te arriesgas a enfrentar multas elevadas. Las sanciones pueden ser sustanciales porque el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) se está poniendo muy serio con el control y la regulación de la gestión del amianto. Además de las multas, la retirada no profesional de amianto pone en riesgo la salud de las personas y puede causar una contaminación ambiental significativa. Nosotros en dMol somos expertos en la retirada de uralita en Madrid ¡Pídenos presupuesto!
¿Cuánto cuesta retirar un depósito de fibrocemento? Precio orientativo
El precio de retirar un depósito de fibrocemento varía dependiendo de varios factores importantes. Primero, el tamaño del depósito influye significativamente en el precio, ya que un depósito más grande requiere más tiempo y recursos para su desmantelamiento y transporte. Además, el estado de la uralita con amianto, específicamente si el material es friable o no friable, también afecta el coste. El amianto friable, que puede desmenuzarse fácilmente y liberar fibras peligrosas al aire, requiere medidas de seguridad más estrictas y, por lo tanto, aumenta los costes de retirada.
Otro factor crucial es el acceso al depósito dentro del edificio. Si el depósito está en un lugar de difícil acceso, puede requerir equipo especial y más tiempo para retirarlo de manera segura, lo que incrementa el precio. La distancia al vertedero autorizado para amianto también juega un papel importante. Dado que no hay muchos vertederos que reciban amianto, a veces es necesario transportar el material a largas distancias, lo que puede incrementar significativamente los costes debido al transporte y los permisos necesarios.
Además, es común encontrar múltiples depósitos en una misma ubicación. A veces hay 2 o 3 depósitos juntos, lo que puede aumentar el precio total de la retirada, mientras que otras veces solo hay uno. Los precios pueden variar desde 500€, que podríamos decir que es casi el mínimo por actuación, hasta los 2500€. Sin embargo, estos precios son completamente genéricos y pueden variar en función de las circunstancias específicas de cada caso. Para obtener un presupuesto más personalizado y ajustado a tus necesidades específicas, no dudes en contactarnos. Si quieres conocer más sobre el precio que puede tener quitar amianto te dejo el siguiente post de nuestro blog: Precios por quitar uralita.
Paso a paso que seguimos para llevarnos el depósito de tu casa
A continuación, te explicamos el paso a paso que seguimos para garantizar una retirada profesional y conforme a la normativa:
- Contacto inicial: Una vez que nos contactes, te pediremos información detallada sobre el depósito que deseas retirar. Esto incluye fotos del depósito, su peso aproximado, la ubicación específica y cualquier otra información relevante. En algunos casos, puede ser necesario realizar una visita al lugar para obtener una evaluación más precisa.
- Presupuesto personalizado: Con toda la información recopilada, realizamos un presupuesto personalizado que se ajuste a las características específicas de tu caso. Una vez que nos des tu aprobación, comenzaremos con los preparativos necesarios para la retirada.
- Elaboración del Plan de Amianto: El primer paso del proceso es la elaboración de un Plan de Amianto. Este plan es obligatorio por ley y debe ser aprobado por la comunidad autónoma competente. En el plan, detallamos todo el proceso que vamos a seguir para retirar el depósito de manera segura y conforme a la normativa vigente.
- Preparación del equipo y materiales: Una vez que el Plan de Amianto ha sido aprobado, preparamos a nuestro equipo y el equipo necesario para la retirada. Esto incluye la utilización de equipos de protección personal (EPP) adecuados y la preparación de las herramientas necesarias para manejar el amianto de manera segura.
- Implementación de medidas de seguridad: Cuando llegamos al lugar, implementamos todas las medidas de seguridad necesarias para la retirada del depósito de uralita. Esto incluye la delimitación de la zona de trabajo y la implementación de controles para evitar la liberación de fibras de amianto al ambiente.
- Retirada del depósito: Retiramos el depósito de uralita con cuidado, asegurándonos de seguir todos los protocolos de seguridad. Una vez retirado, encapsulamos el depósito para evitar que desprenda fibras de amianto durante el transporte.
- Transporte al vertedero autorizado: Finalmente, transportamos el depósito encapsulado a un vertedero autorizado para la recepción de amianto. Estos vertederos están específicamente diseñados para manejar y confinar de manera segura los materiales que contienen amianto, asegurando que no representen un riesgo para el medio ambiente o la salud pública.



